lunes, 14 de agosto de 2006

On reivni




Un día como cualquier otro supe que faltaba poco para su llegada, no me lo dijo él, simplemente lo sabía. Entonces mi estado de ánimo cambió y empecé a sentirme más alegre, aunque hubiera gente a la que no le gustaba. Lo que importaba era que estaríamos juntos.
Una noche lo oí, llegó tan ruidoso como otras veces. Me sorprendió la forma en la que vibraron las ventanas, pero permanecí con los ojos cerrados. Al día siguiente me desperté con él, qué feliz me hacía, a pesar de asustarme cuando se enfadaba que entonces parecía capaz de derribar la casa. Y yo lo respetaba, porque ése era su carácter. Cómo cambiaba todo con él; el primero en abrazarme todas las mañanas al abrir las ventanas, organizaba reuniones para tomar chocolate o de pronto sugería un paseo en el que era inevitable frotarse las manos...él es así. Una tarde asomada, supe cuánto lo quería, lo quería con su gabardina gris y su expresión de tristeza.


cuento de mi amiga esther

3 comentarios:

Emmanuel Frezzotti dijo...

Me ha interesado y gustado mucho su página. Felicitaciones. Le mando un saludo enorme, Mi blog es:
http://soloelmundoyyo.blogspot.com

horabaixa dijo...

Hola,
Me puedes hacer un favor?. Dile a "tu amiga esther", que lo que más me ha gustado del cuento es el titulo.
Muchas gracias.

Valeria dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.