jueves, 24 de julio de 2008

Carta sobre Barcelona

23/7/2008 10:29 h LECTORES

Carta de un lector: 'Una Barcelona que se ha 'disneylandizado' en favor del turismo cutre

EL PERIÓDICO publica opiniones, réplicas y sugerencias de interés general, respetuosas hacia las personas e instituciones. No se considerarán las cartas de más de 15 líneas, que podrán ser extractadas. Aun así, resulta imposible publicarlas todas. Tampoco se mantendrá correspondencia o contacto telefónico sobre ellas. Deben constar: nombre y apellidos, DNI, domicilio y teléfono.

La Barcelona que pudo ser y que nunca será
Sergio Alfonso
Barcelona

Anoche lloré por Barcelona. Tuve que parame en la entrada del metro después de validar mi tarjeta para que alguien no se colara detrás de mí mientras el jefe de estación me decía que no podía hacer nada por evitarlo. Recordé la Barcelona de hace 15 años, orgullosa de haber hecho los mejores Juegos Olímpicos de la historia, y la comparé con la actual, que expulsa a su juventud por no poder pagarse un piso, con una sanidad que no puede hacer frente al aumento de población que ha sufrido últimamente. Una Barcelona que se ha disneylandizado irremediablemente en favor del turismo cutre, que ha pasado de ser un referente de la modernidad y del ambiente nocturno a poner trabas para el ocio de la juventud. Una Barcelona que está dejando morir sus tradiciones y sus barrios, ahogando las fiestas mayores. Una Barcelona en la que las fuerzas del orden han perdido su razón de existir en favor del afán recaudatorio, y en la que no se perdona cualquier simple error que el ciudadano cometa. Una Barcelona atrasada en cuanto a infraestructuras. Una Barcelona de precios prohibitivos.
Antes me sentía orgulloso de vivir aquí. Ahora me avergüenzo. Gracias, señor alcalde y Gobierno municipal, Generalitat y políticos en general por hacerme llorar por la ciudad que pudo haber sido y no fue. Siento tristeza y decepción. Ojalá viviera en cualquier otra ciudad europea. Señores gobernantes, no solo no han arreglado lo que estaba mal, sino que han estropeado lo que ya estaba bien: la esencia mediterránea de nuestra ciudad. A los 33 años, me despido de la Barcelona que conocí. Imagínense lo que debe de sentir la gente mayor que yo...

¡¡COMPLETAMENTE DE ACUERDO!!

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