sábado, 22 de octubre de 2011

El extraño, cuento

Me llego via mail

EL EXTRAÑO

Unos cuantos años después que yo naciera, mi padre conoció a un extraño, recién llegado a nuestra pequeña población. Desde el principio, mi padre quedó fascinado con este encantador personaje, y enseguida lo invitó a que viviera con nuestra familia.

El extraño aceptó y desde entonces ha estado con nosotros.

Mientras yo crecía, nunca pregunté su lugar en mi familia; en mi mente joven ya tenía un lugar muy especial.

Mis padres eran instructores complementarios:

Mi mamá me enseñó lo que era bueno y lo que era malo y mi papá me enseñó a obedecer.

Pero el extraño era nuestro narrador.

Nos mantenía hechizados por horas con aventuras, misterios y comedias.

El siempre tenía respuestas para cualquier cosa que quisiéramos saber de política, historia o ciencia.

¡Conocía todo lo del pasado, del presente y hasta podía predecir el futuro!

Llevó a mi familia al primer partido de fútbol.

Me hacia reír, y me hacía llorar.

El extraño nunca paraba de hablar, pero a mi padre no le importaba.

A veces, mi mamá se levantaba temprano y callada, mientras que el resto de nosotros estábamos pendientes para escuchar lo que tenía que decir, pero ella se iba a la cocina para tener paz y tranquilidad. (Ahora me pregunto si ella habra rogado alguna vez, para que el extraño se fuera.)

Mi padre dirigió nuestro hogar con ciertas convicciones morales, pero el extraño nunca se sentía obligado para honrarlas. Las blasfemias, las malas palabras, por ejemplo, no se permitían en nuestra casa… Ni por parte de nosotros, ni de nuestros amigos o de cualquiera que nos visitase. Sin embargo, nuestro visitante de largo plazo, lograba sin problemas usar su lenguaje inapropiado que a veces quemaba mis oídos y que hacia que papá se retorciera y mi madre se ruborizara.

Mi papá nunca nos dio permiso para tomar alcohol. Pero el extraño nos animó a intentarlo y a hacerlo regularmente.

Hizo que los cigarrillos parecieran frescos e inofensivos, y que los cigarros y las pipas se vieran distinguidas.

Hablaba libremente (quizás demasiado) sobre sexo. Sus comentarios eran a veces evidentes, otras sugestivos, y generalmente vergonzosos.

Ahora sé que mis conceptos sobre relaciones fueron influenciados fuertemente durante mi adolescencia por el extraño.

Repetidas veces lo criticaron, mas nunca hizo caso a los valores de mis padres, aun así, permanecio en nuestro hogar.

Han pasado más de cincuenta años desde que el extraño se mudó con nuestra familia. Desde entonces ha cambiado mucho; ya no es tan fascinante como era al principio.

No obstante, si hoy usted pudiera entrar en la guarida de mis padres, todavía lo encontraría sentado en su esquina, esperando por si alguien quiere escuchar sus charlas o dedicar su tiempo libre a hacerle compañía...

¿Su nombre?

Nosotros lo llamamos Televisor...

Nota:

Se requiere que este artículo sea leído en cada hogar .

¡Ahora tiene una esposa que se llama Ordenador

y un hijo que se llama Móvil !

13 comentarios:

San dijo...

La familia cada día se va agrandando, la familia extensa la llaman. Se intenta educar y los aparatitos intentan reeducar y !menuda forma!.
A tener encuenta este cuento.
Un beso.

Ysupais dijo...

Como estoy un poco cansada y algo dormidilla iba leyendo la historia paso a paso imaginando lo que no imaginé y deberia haberlo hecho, que era la TV jejje buena y cierta historia que atonta a medio pais o mejor dicho a medio mundo...y lo que más siento es que los niños siguen estos pasos, aumentados como bien dice la historia con más tecnología, que no se si se les desarrollará más la inteligencia, pero si les paraliza la naturalidad, los valores y les hará un poco robots.
Besillos de buenas noches.

yraya dijo...

San
La familia se agranda con tantos aparatos, se distancia y de ahí la poca comunicación...
Un beso


Ysupais
Yo tampoco me imaginaba quién era ese visitante.
A los niños que les desarrolla habilidad en máquinarias de este tipo, pero lo que son los valores, organización, responsabilidad, etc.etc. se están quedando muy atrás.
Descansa y un besito de buenas noches

Genín dijo...

Son cosas geniales si se les da un uso razonable, también hay gente que se pasa el día leyendo y descuidan lo demás, y los borrachos, los drogotas...
En fin, viva la normalidad!
Besitos y salud

Sandra dijo...

Creí que hora la radio, cuanta verdad hay en tus palabras, a mi la tele es una caja tonta, muy pocas cosas me gustan de ella, informativos, documentales, osea sólo lo instructivo, muchos besos, tqm.

Emilio Manuel dijo...

Tres elementos que están volviendo gilipollas al personal. Son instrumentos para dominarnos y hacer que comamos de sus manos (poderes fácticos).

Saludos

mariajesusparadela dijo...

Es una historia genial.
Yo no le doy demasiado espacio al extraño. Pero, aun así, lo tiene.

Carmela dijo...

Una historia muy buena y creo que con una gran parte de verdad. Escierto que en nuestra mano está regular ésta influencia, pero a veces nos sobrepasa.
Creo que todos los adelantos sociales tienen su parte buena y su parte mala, y que hay que buscarles el punto medio.

Un beso

yraya dijo...

Genín
Yo más bien diría viva el punto medio, pero es tan difícil llegar a él.
Besitos


Sandra
Y según que informativos mejor ni mirarlos, dicen tantas mentiras.
Este cuento me lo envió tu tía Ani.
Besitos guapa


Emilio
...pero todos los usamos.
Saludos


Mariajesus
Yo tampoco pero ahí está, yo la verdad que la tele nada de nada, soy más de radio y por aquí te llega toda la información que quieras.
Que tengas buena semana.


Carmela
Ahí está la cuestión, buscar el punto de equilibrio y no dejarnos "engullir" por todo estos adelantos...
Un beso

Sandra dijo...

Hola Rosita, mira Gladys acaba de hacerse su blog, pasa por el cuando puedas y quieras, es Sentimientoseilusiones.blogspot.com. un gran beso.

yraya dijo...

Sandra ahora mismo paso a verlo.
Muchos besitos

peponita y venus dijo...

Jejeje, me encanta, de hecho me ha dado una idea, gracias :)

nocheinfinita dijo...

Jajajaja, ya se sabe, ahora en los hogares manda el "mando". Buena historia.

Un beso